Viste ese último momento del crepúsculo
como una voz perdida
en este silencio y esta llanura
rubia por la muerte.

Has visto el espacio de la vida
comprendido
entre la noche los sábados paganos
y el camino que fluye y fluye en esta tierra.

Ves y sientes la palabra todo,
el pronombre femenino,
cada esquema en cada lengua
en cada vástago de la primera unión.

Verás los límites de lo consciente
y los ritos inefables
del idioma de la carne más cruda.
Podrás amar a ciento tres hombres
y ni en el rostro ni en la víscera
ninguno llevará mi sangre.

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Ejercicio #17