Ejercicio #17

Es el niño que juga
con la arena de la playa
y corre con sus pies infantiles y desnudos
el extremo fértil e insolente
de la frontera.

Mientras un grito de dios griego
inunda cuevas
como al arena cambiante
y el rastro ausente del mar
traza límites perfectos en lo efímero,
la frontera fluye, quebradiza,
entre el tartamudeo danzarín de los primeros pasos.

La joven carente
                    de forma
                       del sabor salubre en el aire
camina por el paseo marítimo
con el mismo rumbo que los dados
rebotando en el cubilete
[qué valor hay que tener
                      para trazar la línea
                                     con veinte años].

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