Nórdica de espíritu entero
No, mujer, no
Todo es cuanto ocurre
Ahora
En la distancia incrustada
En nosotros.
No, guerrera, que guardas
Tus armas en el vacío
De tu, tú, de tí; la cura
Del invierno queda en el
Horizonte que siembras.
No, Victoria, no;
Es la sangre del Sol
Corriendo por tu cuerpo.
Quizá tu alma es otorgada
Por un dios oscuro
Y hecha por los nombres de mil
Cuatrocientas mujeres que no
Llegaron a ídolos paganos.
Quedó lo que vemos ahora, mujer,
Y lo posees tú: el ritual y el
Culto
En tu profundo interior.
Así que no, viento frío y mar,
Sigue dormida,
Ya solo quedan en el aire
Los deseos subyacentes
En el átomo.
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