anatus

He parido un cadáver
cuya paternidad
es mera ausencia
de cuanto de ella supe
alguna vez.

Criaré a este mi hijo espectro
solo,
alejado de la guerra,
viendo cómo descubre
sus raíces
que sí pertenecen a la trascendencia que hicimos
de sonidos de súplica
y placer.

Creí que yo había permanecido
ante su vacío de aire invernal.
Que había mirado a Dios a la cara y había
dicho:
'Voy a deshacer cuanto interpusiste entre
el desastre creador
que seremos
y la suciedad que pudre las grietas
carcomidas por
el ansia.'

Ahora he parido un cadáver
y desde su muerte lo miro
y pienso que hace como si
no respirara
y esto es todo un juego.

Fue ella.
Como críos en la experimentación
de tactos entre extremos húmedos y salivantes.
Dejó en mí tan disfrazado de lo que soy el fruto
creado
por todo menos mis intenciones.

Pero ya no pienso que juega.
Hoy nació muerto un ser
de mis entrañas
y nadie
lo ha sentido en el mundo.
                          yo tampoco.
Levantaremos una tumba sencilla.

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