[a donde tú quieras]

La palabra que traga tu boca
ha traído la esperanza
al miedo de llamar a tus latidos.
Se desinfla el ánima;
el pájaro destierra
a todos los habitantes del subsuelo
e incendia y mancha
de ceniza
                               tu torso desnudo y blanco.
Hemos roto el breve descanso
donde se matan alcohólicos
y vagabundos,
sin nada de lo que reina en el sudor de tu espalda.
Nos buscan a las puertas
del comienzo de todo,
de la teoría del pecado;
el mordisco fatal
                               a tu cadera temblorosa.
Hoy fuimos nosotros,
enfrentados incluso al polvo de la tierra que habitamos,
hoy nos fuimos
y mandamos el resto [a la mierda].

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