Una más.

Viene andando, sin prisa. Se ha sentado en mi butaca, es muy cómoda, muy suya. He dejado encima de la mesa un par de vasos, una botella llena y cuatro versos tontos para que los lea mientras decide cuando venir a la cama. Todas las noches es igual: nunca bebe, solo me mira; nunca lee, solo me mira... y apuesta. Todas las noches ignora mis invitaciones e intenta convencerme de que ese día no voy a perder, que se va a dejar ganar. Pero no verdad; yo siempre pruebo aunque sea inutil. No lo sé. No sé si marca la baraja, o soy más que un libro abierto; puede que tenga que ser así, su victoria por mi bien. Y aquí estoy, me mira y apuesta, así que una noche más no sabré cuando me duermo.

《Y así es mi sueño de verano,
o primavera,
la conciencia que no permite saber
cuando la pierdo》

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