Leyendo.
Me gusta leer. Leer es bonito, es cómodo, relajado. Es una de las pocas cosas que me alejan tanto de todo; sentarme en el sofá, coger un libro y vivir como nunca. Siempre. Es terapéutico. Cada palabra, una dosis; imaginación como principio activo contra la realidad.
Y siempre pienso cuánto me gustaría escribir. Lo mucho que me gustaría poder recetarme la medicina yo mismo. Pero luego me acuerdo de que para escribir algo que merezca la pena hay que vivir.
Ya no llevo la cuenta, de las veces que me habré levantado para vivir y he acabado sentado, en el sofá, leyendo.
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