Impresiones de un soñador. En el claro de un tango.
Hoy quiero escribir nada. Me gustaría poder escribir toda la nada del mundo. Nada. Nada en piscinas. Nada en vasos. Nada en besos. Nada en mis ojos si no son los tuyos lo que me cuentan cómo pasa el tiempo en mis pupilas. Y Nadie. Nadie quiero que sea el que me escuche, pues fue él el que salvó a un lejano amor antes de partir. Nadie, que por sus pasos se escribió una novela y, en escala, hoy yo lo menciono en mi frase cuando lo que quiero es escribir de nada. Nudo apretado, quizá mis intestinos, que no digieren bien el licor con el que trato de olvidarme del camino al infierno. Absolutos, como el vodka, que te destrozan desde el lado contrario. Disparos de falsas reverencias fortuitas. Alquitrán que me quema si avanzo por mi asfalto inacabado. Pues es Nada lo que quiero. Un beso en mi oído y quedar sordo. Una caricia en mi mirada para ser ciego. Una sonrisa en mis sentidos para volver a ver lo nuevo...
... y escuchar tu nombre en la boca de un tango...
... y escuchar tu nombre en la boca de un tango...
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