Filosofía de una cerilla. ¿Como lo suelto?
Es una profunda negrura la que se extiende ante mi. Una terrible oscuridad que me acongoja y, a su vez, me atrae como canto de sirena. En algún remoto lugar de mi subsconsciente llamarían a este abismo plagado de rosas negras con un nombre traicionero. Un nombre, que por su misma condición, perdió a todo aque opulento príncipe de pedante palabrería o pobre pordiosero que por su afan u obsesión se empecinó en perseguirlo. Es una palabra prodigiosa que pobló lugares y perpetuó las cadenas de las prisiones de las pequeñas cosas que purificaban el alma."Perdición". Esas so las letras correctamente ordenadas, esos son los trazos que determinaran mi camino y alumbrarán mi aún no extinta llama esperanzada.

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