Impresiones de un soñador. Te-erre-a-i-ce-i-o-ene

Rabia. Ira. Depresión. Soledad. Son palabras que, en este instante, en esta fracción de eterno paraíso en la que momentáneamente me encuentro, cruzan, o mejor dicho, acuchillan mi mente y, conjuntamente, a los pocos restos de corazón que consigo encontrar por el suelo de mi vida. Dicen que una imagen vale más que mil palabras y yo, por otro lado, pienso que no hay suficientes imágenes para describir un verso. Entonces, en este día, o más bien noche, presente que vivo, me encuentro en una encrucijada de locuras adversas pero, bien miradas, complementarias; en una bifurcación de mi sino que se jacta de haber vuelto a engañarme, de haber conseguido que volviese sobre mis pasos, sobre el campo de minas que en un pasado conseguí evitar. Es en este dilema donde he de hallar la negación anticipada a cuántas imágenes, signos, versos o palabras harían falta para retratar la sensación que corrosivamente me embriaga.
Podría añadir más sentimientos a este quebradero de cabeza por el que camino. Traición. Esa sería una de mis favoritas en caso de medir en una balanza mis palabras. Sin embargo, siento la insana necesidad de repetirla otra vez; de que mis labios vocalicen y describan lo que fluye por mi ser. T.R.A.I.C.I.Ó.N. Es una palabra que ha cambiado el mundo, ha acabado con las más poderosas dinastías, ha destruido imperios y ciudades y, ahora, me arroja a mi al suelo, para obligarme a levantarme.


Comentarios

Entradas populares de este blog

*

*

Ejercicio #17