Impresiones de un soñador. $ociedad y vida de una nube.

Suave, supongo, que tendrá que ser. Eso es lo que sugiere su silueta. Me siento insignificante y débil ante su figura. Se encuentra ella allí, tan alto, tratando de tapar el infinito, y yo aquí, pobre mortal, donde lo único que puedo hacer es determinar su belleza. Que irónica es nuestra existencia. Soñamos con lo imposible y deseamos tenerlo con nosotros. y cuando logramos realizar nuestros anhelos, pronto nuestro ingenio se distrae con otro truco de la vida. Podría extender la mano y casi conseguiría tocarla. Me rio. Hasta yo me doy cuenta de que todavía me falta mucho para llegar a su estátus. Pero qué le voy a hacer si mi estatura me permite alcanzar la estrella más lejana pero no conseguir cojer su mano. ¡Arggg! Me pongo furioso. Maldigo a esta titiritera vida que nos ha tocado vivir. Nacemos, crecemos, aprendemos para tener un buen trabajo, lo conseguimos y trabajamos para ganar dinero y así poder comprar una buena casa, tener una vida cómoda, un techo sobre nuestras cabezas con el que refugiarnos y un plato en la mesa para saciar el hambre pero ¿acaso eso da la felicidad? ¿Es que la gente ha sido capaz de reducir ese estado del alma a una ecuación que nos proporcione dinero? ¿ A un garabato sobre una hoja de cálculo de la que obtengamos una buena casa? Deberíamos sentir vergüenza en nuestro interior. Hemos creado una sociedad que, en pocos años, comprará un ataúd de billetes para enterrarse ella misma.

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