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2/1/22 Solo se trata de prestar atención cuando ya han bajado los cierres y caminan torpes por las calles los perros sin hogar, sin patria ni dueño que les llene el corazón. La perpendicular azul que los cubre engaña como falso cielo o un sol marciano a medianoche. Sigue el rastro de la juventud, de la bohéme mal entendida, guitarras con sabor a cerveza y cigarro y la calle sucia como un cliché manoseado por todos. Así, torpes y sucios también como los adoquines y la noche hasta el espíritu buscan la pausa en la caricia del mendigo que apenas llora por el frío del mes de enero, colillas que como manos debajo de una mesa escolar se encuentran en el silecnio.