¿¿NO!! ¿Qué ha sido eso? Un sueño, pienso, por supuesto. Como no, otra vez la misma pesadilla ilógica asalta mi ya de por si atormentada mente y ¿qué es lo que me ha tocado ver hoy en este cine de horror, expresión y deseo? Efectivamente, hoy soñé con tu muerte. Es curioso, o mejor dicho, extraño, ya que no hay motivo para preocuparse, tengo noticias tuyas a diario por no hablar de la cita a la que siempre puntual acudes para alterar mis noches de reposo. Y viendo todo esto, reflexiono: te me has mostrado alegre, triste, infeliz; he visto tu destrucción, tu entierro; he visto como has nacido, como has crecido, he visto mi propia aniquilación en tus pensamientos. Me has seducido, me has traicionado, me has embaucado, me has mentido y me has arrastrado de nuevo a tu lado, y todo ellos sin pisar París, a 500 Km de mi epicentro y, sin embargo, a la fuerza te has ganado el título de indiscutible conquistado de mis sueños.
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