Biter.
Desayuno fuerte, la mañana avisa
y la silueta recorta la ventana de mi conciencia.
Soñando que no sueño, el Sol de las diez me levanta:
son cabezas que se chocan, pensamientos que se besan,
unos 'Buenos días' tirados en la almohada.
Y mis ojos lo piden: 'ábrenos
y aprendamos cada cosquilla escondida en su espalda desnuda.
Llévanos hasta la sentencia de su cuello, hasta el miedo a las alturas de su melena,
déjanos beber de los besos de sus ojos, licor ruso.'
Y les dejo, libres, en el círculo de tu risa,
mientras espero a que te des cuenta,
en silencio, que van a ser mis mordiscos
tus nuevos pendientes.
en silencio, que van a ser mis mordiscos
tus nuevos pendientes.
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