¿¿NO!! ¿Qué ha sido eso? Un sueño, pienso, por supuesto. Como no, otra vez la misma pesadilla ilógica asalta mi ya de por si atormentada mente y ¿qué es lo que me ha tocado ver hoy en este cine de horror, expresión y deseo? Efectivamente, hoy soñé con tu muerte. Es curioso, o mejor dicho, extraño, ya que no hay motivo para preocuparse, tengo noticias tuyas a diario por no hablar de la cita a la que siempre puntual acudes para alterar mis noches de reposo. Y viendo todo esto, reflexiono: te me has mostrado alegre, triste, infeliz; he visto tu destrucción, tu entierro; he visto como has nacido, como has crecido, he visto mi propia aniquilación en tus pensamientos. Me has seducido, me has traicionado, me has embaucado, me has mentido y me has arrastrado de nuevo a tu lado, y todo ellos sin pisar París, a 500 Km de mi epicentro y, sin embargo, a la fuerza te has ganado el título de indiscutible conquistado de mis sueños.
2/1/22 Solo se trata de prestar atención cuando ya han bajado los cierres y caminan torpes por las calles los perros sin hogar, sin patria ni dueño que les llene el corazón. La perpendicular azul que los cubre engaña como falso cielo o un sol marciano a medianoche. Sigue el rastro de la juventud, de la bohéme mal entendida, guitarras con sabor a cerveza y cigarro y la calle sucia como un cliché manoseado por todos. Así, torpes y sucios también como los adoquines y la noche hasta el espíritu buscan la pausa en la caricia del mendigo que apenas llora por el frío del mes de enero, colillas que como manos debajo de una mesa escolar se encuentran en el silecnio.
Es el niño que juga con la arena de la playa y corre con sus pies infantiles y desnudos el extremo fértil e insolente de la frontera. Mientras un grito de dios griego inunda cuevas como al arena cambiante y el rastro ausente del mar traza límites perfectos en lo efímero, la frontera fluye, quebradiza, entre el tartamudeo danzarín de los primeros pasos. La joven carente de forma del sabor salubre en el aire camina por el paseo marítimo con el mismo rumbo que los dados rebotando en el cubilete [qué valor hay que tener para trazar la línea con veinte años].
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